sábado, 20 de octubre de 2007

Chilevisión presentó nota respecto a situación de las antenas en La Florida

El lunes (21 de Octubre) Chilevisión presentó nota en el noticiero central respecto a la situación en Santa Inés y la callé Panamá. Fue grato observar la fuerza del movimiento respecto a la capacidad de responder rápidamente ante el llamado a manifestarse. Tal capacidad de movilización nos muestra que tenemos la fuerza para defender un barrio .

Aparentemente las instituciones que representan a los ciudadanos (gubernamentales, legislativas y comunales) no están siendo capaces de entregar información ante las consultas de las comunidades. Menos apoyarlos en sus inquietudes y demandas. Cómo grupo de vecinos nos asombra lo desvalido que estamos los ciudadanos ante una situación problemática. Quizá ahora, que nos toco a nosotros, nos damos cuenta de la falta de canales de comunicación ante temas de salud, medioambiente, regulaciones.

Por otro lado, la legislación no regula en tema en forma coherente, estando la regulaciones dispersas en un variado conjunto de leyes, reglamentos y decretos. Las normas que hay son laxas (!instalar una antena es similar a una obra menor¡, por lo menos respecto a a la autorización para construir, en que no la requieren y solo tienen que avisar con 15 días de anticipación - !cosas que tampoco hacen¡). Además, tenemos antecedentes de que los criterios de regulación de la emisión no se basa en conocimiento relevante de los últimos 5 años, no considerándose los efectos en la vida de múltiples fuentes de emisión que irradian por décadas.

Personalmente me pasa que pienso y siento que la noción de derecho a la vida y la salud presenta una consideración escaza, o por lo menos está supeditada a otros tipos de intéreses. Por que está situación se así, se los dejo a los analistas políticos u otra personas (comenten libremente...esa es la idea ;-) ) . Lo que yo veo, es un fenómeno de interacción, en el que por algún motivo, en la cotidianeidad de diario vivir, nuestros organismos de representación dialogan muchos más con algunas organizaciones que con otras, y de hecho conversan poco con los ciudadanos .

Hoy nos enfrentamos a una problemática que nos atañe en cuanto vivimos en un mismo barrio. Empezó a aparecer en nuestra experiencia un otro que también iba a ser inquietado y su seguridad menoscabada. Y en ese remezón que nos movió de la comodidad de nuestro control remoto, nuestro patio, y las pocas horas libres que tenemos; ese otro, pasó a ser un vecino, tenía un nombre, una familia, hijos a los que había que ayudarle a proteger. También había adultos mayores que, en el descanso merecido después de décadas de trabajo y de criar hijos, merecían que se les diera la tranquilidad de que las emisiones no son dañinas de ningún modo, ni para nadie que viva cerca.

No queremos que venga simplemente un informe donde diga que según las normas de la OMS nuestro índice esta dentro de lo límites. Y que ahí quede todo. Al contrario, queremos que se nos explique el porque Chile tiene normas menos estrictas que muchos países. Tambien el porque no se han considerado antecedentes de agrupaciones mundiales que durante los últimos años se han preocupado por el tema, señalando que la exposición a largo plazo y a múltiples fuentes de irradiación electromagnética no ionizante es dañina para la salud humana.

Pero más aún, queremos que se nos explique en que momento pasamos a ser simplemente "aquellos" que nos escogían o a los que le vendíamos productos, y si les ocurre algo, da lo mismo. Peor sería, que algunas empresas manejen información sobre los daños y, aún así, da lo mismo, porque el costo de hacer las cosas del mejor modo para todos, es mayor al de hacerlas del modo que es solo mejor para sus ganancias a corto o mediano plazo .

No me voy a referir al tema de lo privado versus lo público, porque desde donde yo lo entiendo ese es una dualidad extraña. Una distinción que me parece innecesaria cuando hablamos del derecho a la vida y a la salud. Me parece que todos los participante en el juego (y como participante también los somos las comunidades) deberían de cuidarse mutuamente. Ahora este cuidarse no es algo solo emocional, y "buena onda", o algo tan tóxico como una "sobada de lomo". Estoy hablando de un cuidado más real, del compartir un ética. Y en ese accionar en conjunto, en comunidad de sentido, poder crear los mejores mundo posibles.

Las ciudadanos, los vecinos, loa barrios, las comunidades, somos un actor más en la conversación respecto a lo que es bueno para Chile. El desarrollo del que tanto se habla nos implica, y como somos parte de él, tenemos que aportar en la construcción de ese mundo. Yo feliz, con que exista VTR (que me gusta más que Telefónica), e incluso feliz de tener la libertad de cambiarme de Telefónica a VTR (como lo hicimos en mi casa). Pero no me parece adecuado como están actuando, menos aún cuando el discurso en boga es el de la "responsabilidad social empresarial".

Es increíble que las empresas, incluso con lo laxa que es la legislación, no cumplan con requisitos (no avisan con los 15 días de anticipación), trabajan de forma nocturna, sin presentar las autorización para tal tipo de trabajo (estamos hablando de un barrio residencial), no hay un respeto de los usos del suelo como lo establecen algunos planes reguladores, entre otras irregularidades. Y aunque no hubiesen estas irregularidades "técnicas" o "administrativas", somos sus clientes y interactuamos con ellos. Por lo que un mínimo de empatía no les vendría mal. E incluso, si no fuéramos sus clientes, sus acciones nos influyen y ese solo hecho debería ser suficiente, para sentarnos a conversar, pero en serio, no como estrategia para diluir el tema. Sino que conversar con lo que nos pasa, lo que les pasa y lo que le pasa a Chile.

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